Proyecto ganador fase local – con Begoña Lopez-Cediel, Emmanuel Alvarez, Alvaro Molina, Ismael Santos, Andrea Perales – ETSAM, Madrid.

 


 

Estamos en Japón, en Hokkaido; para este ejercicio ya vale considerar que es un sitio termal, muy frío en invierno y templado en verano. La arquitectura se convierte en herramienta sensorial. El reto: crear un espacio que pueda generar “expresiones” más que “formas exprimidas”, cuidando ese sentimiento de pertenencia a la esfera natural tipico de la cultura de la construcción japonesa. De hecho el pabellón, caracterizado por la falta de confines, refleja la concepción oriental que busca en la arquitectura una intrínseca armonía con el mundo de la naturaleza y sus sugestiones. Un metabolismo ligero, por los materiales elegidos, o sea madera por la estructura, y plexiglass, por la sutil piel que filtra la luz. Del estudio de las corrientes del nord del Japón, nace esta forma de olas, organica, capaz de encanalar el viento y disfrutar de ello. La estrategia climatica pues es muy simple: aprovechar las corrientes en verano, almacén de calor y refugio en invierno.